¡ADIOS OSITO!

Esta divertida práctica se lleva a cabo así: se echa media cucharada de clorato potásico en un tubo de ensayo. A continuación se calienta con un mechero para fundir el clorato potásico, desprendiéndose oxígeno. Una vez fundida la sal, se retira del fuego y se le añade el osito, produciéndose una reacción de combustión que se pone de manifiesto por la emisión de un fuerte humo y mucho calor.

En el siguiente vídeo se puede observar esta práctica: